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Desde Burzaco, con pasión y corazón

martes 10 de mayo del 2016

Fernando Caride nació y creció en Almirante Brown. Luego de varios años de intensa actividad, eligió volver a vivir en el distrito y dar clases. Como actor y director de  televisión y teatro, se ha consagrado en numerosas novelas, unitarios y obras. Proyecta nuevos desafíos para este año.

Caride2016

En las calles de Burzaco sobrevuela un aire fresco que lo renueva, hace soñar y trae a su memoria recuerdos de la infancia, de ese lugar que lo vio nacer y crecer entre disfraces, imitaciones y juegos en la vereda.

En televisión, trabajo en “099 Central”, “El sodero de mi vida”, “Tumberos”, “Costumbres Argentinas”, “Disputas”, “Soy Gitano”, “Los Roldán”, “Vidas Robadas”, “El Elegido” y “Esperanza mía”, entre otras reconocidas tiras. Próximamente, también se podrá ver por la televisión pública su participación en la miniserie “El Marginal”.

En teatro, realizó “La pasión de Don Juan” con Víctor Laplace, uno de sus primeros maestro; trabajó con el inolvidable Alfredo Alcón y realizó varias obras en España, que le abrieron las puertas a los escenarios del mundo.

A sus 62 años, Fernando Caride disfruta de vivir nuevamente en el barrio. Desde hace 13 años, aporta su experiencia dando clases en el club Independiente de Burzaco a vecinos que encuentran en el teatro un momento para sí mismos y a quienes buscan hacer de esta disciplina su profesión.

Fernando Caride2016

En la sede de Carlos Pellegrini 557, acuden grupos de niños, adolescentes y adultos, principiantes y avanzados. El lema es trabajar sin prejuicios, con la liberta de participar e incluirse en grupos y abastecerse de las herramientas necesarias para desarrollarse.

Noticias de Brown dialogó con el actor y director sobre su presente profesional, su vida, recuerdos del barrio y las expectativas a futuro.

- ¿Como fue tu infancia en Almirante Brown?

- En mi casa siempre fue como una especie de sainete. Mi vieja cantaba a capella bárbaro y bailaba con su hermano el vals abanico, que jamás lo vi bailar así de nuevo. Se movían los pies de una manera que parecían un abanico de verdad, de ahí el nombre.

A mi otro tío le decían el cantor, estaba también el que recitaba y nosotros con mis hermanos nos disfrazábamos, pintamos y usábamos unos sobretodos enormes, gruesos, que a mi abuelo le habían dado en el ferrocarril, cuando trabajaba como foguista.

Yo tendría 10 años y mi hermano 5. Se subía en mis hombros, yo lo pintaba con un corcho quemado: le hacía barba y patillas; y nos poníamos el sobretodo. En aquella época por Burzaco andaban vendedores ambulantes que eran rusos y se especializaban en venta de frazadas, que te las daban a pagar en cuotas. Estaba siempre vestidos con unos sacones con piel y sombreros. A nosotros nos gustaba como hablaban y los imitamos por fonética.

Saltábamos por la ventana a la calle. Yo miraba por entremedio del sobretodo y mi hermano golpeaba las manos, porque en esa época no teníamos timbre, en Adrogué había, en alguna casona, pero en los barrios de Burzaco todavía no.

Mi hermano gritaba señora varias veces y mi abuela le decía a mi mama: “Nena, me parece que está el ruso, el de las frazadas”; y nosotros nos moríamos de risa. Mi vieja salía y nos corría con la escoba. Siempre fui bastante payasón.

CarideLucas2016

 

-¿Cómo te iniciaste en la actuación? ¿Qué fue lo que te impulsó?

Yo tenía 40 años mas o menos y ya hacía algunas cosas en cable. Volviendo de Capital me chocaron y se prendió fuego la camioneta. Se metió en una fosa muy grande y me quedé con el agua casi en la boca. Me salvé de ahogarme.

Lo que recuerdo es que repetía una y otra vez: “No me quiero morir”. Hoy en día no se si lo decía o lo pensaba. Lo cierto es que a partir de ahí se me empezaron a modificar un montón de cosas.

Yo era quien mantenía la casa, por mandato social siempre llevaba más responsabilidades y tenía que ser el ejemplo. No había podido terminar la secundaria porque tuve que trabajar, después de grande la terminé e hice la carrera de dirección de televisión en la escuela de Canal 7, pero tuve que posponer un montón de cosas.

En la adolescencia crecí de golpe. Vendía damajuanas en la bicicleta, podaba árboles, todo lo que se podía hacer, lo hacía. Después aprendí carpintería, a trabajar en talleres de autos. Vengo de raspar la olla.

Cuando tuve el accidente supe que la muerte estaba ahí y me dejó de este lado, pero fue donde me planteé ¿Y si me hubiera muerto?

Yo tenía el quiosco en la plaza San Martín, el quiosco del puesto de diarios. Diez años estuve. Pero después del accidente terminé vendiéndolo todo porque me di cuenta que aunque estaba bien económicamente, no había hecho nada para mi.

Empecé con la Escuela de Formación Actoral (EFA) de Víctor Laplace y Néstor Romero en San Telmo. Estudié también con Sonia Alfonso, hermana de “Peter” Alfonso, que son de Mármol. Ensayábamos Lorca en la casa de la “Negra”, alrededor de la pileta. Pedro era chico y andaba jugando a la pelota mientras repasábamos letra.

 

- Hace trece años que das clases de teatro en Brown ¿Cómo son esas jornadas? ¿Quiénes pueden sumarse?

- Desde abril iniciamos clases para niños, adolescentes, adultos, principiantes y avanzados. La manera de trabajo es venir a una clase de un curso corriente de la escuela. No hacemos una evaluación, ahí nos olvidamos de los prejuicios.

Tienen que venir porque están buscando un espacio, y yo tengo el espacio para brindar, pero no gasto energía en captarlos como alumnos y exponer mi currículum, porque eso no sirve para nada si no sentís que está bueno el lugar.

Caride teatro

La metodología es venir, sentarse y mirar. Yo no les voy a decir “pasá y hace esto o lo otro”. Si les dan ganas van a volver, porque cuando sentís que está bueno querés volver sin que nadie te lo diga.

No todo el mundo que viene se queda. La idea es poder venir, ver la clase que doy, fijarse si está buena o no, poder ir a otro lado y comparar. Si les gusta van a volver y recién ahí se habla de una inscripción.

 

- ¿Qué es para vos Burzaco? ¿Qué sentimientos te despierta?

- La patria es la infancia, dice Lorca. Yo me reencuentro en cada árbol. Ya no tengo el hopo que tenía antes, pero los árboles de mi plaza tampoco son flaquitos como antes…

Se ha transformado todo, pero yo si miro la estación de Burzaco veo más bien el andén de abajo y todavía huele a acaroína, como en aquella época en donde un peón tiraba agua y lo barrían todas las tardes para que no se juntaran las moscas.

Yo vengo bien desde abajo y tira tanto el barrio. No tiene una explicación racional, es más vale pasional.

Viví en Capital, trabajé ahí también, pero me ahogo. Toco y está todo caliente, es asfixiante. Cuando vengo acá hay 4 grados menos, tengo donde canalizar la energía, tener contacto con el pasto, la tierra.

En Brown hay aire, espacios verdes, es respirar y reencontrarse con uno mismo. Algunos clásicos dicen donde vine a nacer es donde vengo a morir. No es muy racional, pero es algo contra lo que no lucho.

 

- Gracias “Fer”.

- Gracias a vos.

 

Producción: Lucas Cirilo.

Texto: Priscila Paolasini.

 

 

 

 

 

 

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