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La emotiva historia de la browniana que viajó a Brasil como voluntaria

sábado 26 de enero del 2019

Se trata de Ailén Di Dio, de 28 años. Lleva adelante un taller para niños en una zona carenciada. “Quiero empoderar a las personas que tienen menos recursos para que sepan que puedan salir adelante”, relevó a De Brown.

Ailén Di Dio toma su canastita y parte de José Mármol con rumbo a una plaza de Villa Betharram. Con su entusiasmo adolescente, reparte la comida que preparó a los niños y adultos carenciados del lugar. Catorce años más tarde, la vida la encuentra trabajando como voluntaria en el extranjero.

“Siempre soñé con ir a África, a aportar mi granito de arena como voluntaria, y este año surgió a través de AIESEC, que es una organización de jóvenes que trabaja para la ONU, una beca para venir a Brasil”, contó la browniana en diálogo con www.deBrown.com.ar.

Así fue como no lo dudó. A sus 28 años, juntó todos sus ahorros y solicitó en su empleo una licencia sin goce de sueldo: le concedieron tres meses. Ya con todo arreglado, emprendió viaje el pasado 5 de enero a Salvador de Bahía, donde una familia la hospeda actualmente.

 

Tareas

Ailén, junto con compañera salteña, brinda un taller para niños de 7 a 13 años que viven en barrios pobres. Su objetivo es lograr el “empoderamiento de los niños”. Tocan temáticas como racismo, bullying e igualdad de derechos, entre otros.

“Lo estamos haciendo a través de un programa de arte. Reciclamos botellas y hacemos mascaras para realizar el 9 de febrero un carnaval propio. El mensaje es: ´No importa el color de tu máscara, somos todos iguales´”, detalló la joven a este medio.

 

Un nuevo mundo

“Me pasó algo extraño cuando fui al barrio Liberdade, que es donde trabajo, el 94% de las población es negra y es la mayor concentración fuera de África. Entonces, cuando va un blanco, te miran mal, como si fuera el racismo en modo inverso”, contó.

Para ello la organización le asignó un compañero que vive en aquel lugar. “Me dijo que fuera con él el primer día, que si me veían con él me iban a respetar”. Ese paso fue fundamental para que Ailén pudiera incorporarse sin problema. “Ahora todos me dicen ´tía´, que es como profe”, señaló alegremente.

Pero la aventura de esta browniana no terminará en Brasil. Dentro de unas semanas, cuando esta experiencia termine, se irá quince días al destino que tenía originalmente en su cabeza: África. Allí servirá en un orfanato, aunque aún desconoce cuál será su rol.

 

Trabajo en Brown

La tarea solidaria de Ailén tiene una larga trayectoria. Su gesto entregando comida a los 14 años en Villa Betharram, hizo que tiempo después después la iglesia a la que asistía le brindara un espacio y surgiera así el comedor “El Semillero”. Además, realizó varios viajes como misionera.

Su último destino lo describe como “una experiencia hermosa”. “Quiero empoderar a las personas que tienen menos recursos para que sepan que puedan salir adelante”, resaltó. Y agregó: “Es lo que me hace feliz y me mueve”.

 

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