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Día del Maestro: 50 años educando a generaciones de brownianos

miércoles 11 de septiembre del 2019

Ana Clementi fue directora de varias escuelas de Almirante Brown y hasta reorganizó una de ellas para que volviera a abrir sus puertas. “La docencia es mi vida, mi verdadera vocación”, expresó en diálogo con De Brown. Conocé su historia.

Los maestros son educadores silenciosos que han dejado huellas imborrables en la memoria de cada uno de sus alumnos. Ana Clementi, vecina de Adrogué, es una de las docentes destacadas del distrito. Su vocación y amor por la docencia hizo que pasara medio siglo entre tizas y pizarrones.

 

Su historia

A lo largo de su vida, la browniana fue directora de varios colegios de Almirante Brown. Hace apenas un año y medio se jubiló de las aulas. Sin embargo, su labor continúa pero ahora desde otro lugar.

Compartió con su madre el amor por esta profesión y la pasión por enseñar. Creció en un hogar donde el interés por los libros y el conocimiento se respiraban en el aire. Fue así como de forma natural y sin dudarlo, desde muy pequeña decidió seguir la herencia familiar.

“A los 17 años ya estaba frente a un grado, siempre tenía sexto año. Empecé en una colegio privado en Belgrano, en ese momento vivíamos en Capital. Después nos mudamos a Adrogué e inicié acá mi carrera en el distrito”, evocó en dialogo con www.deBrown.com.ar

Pausada al hablar, precisa en cada palabra y con la entonación adecuada, Ana recordó sus primeros pasos en esta profesión. “Comencé como maestra en la Escuela N° 6 de Adrogué, después fui vicedirectora de la N° 10 de Claypole, directora de la N°32 de Calzada y volví a la Escuela N°6, mi gran amor", contó.

“Cuando me estaba por jubilar me vinieron a buscar del Colegio Irlandés, que en ese momento era el San Patricio. Como había quebrado, los padres armaron una cooperativa de trabajo y me pidieron reorganizarlo. Fui la directora general. El trabajo fue enorme y en diez años pudimos ponerlo de pie”, agregó.

Amante de la historia y de la literatura, además de gran defensora de la educación pública, asegura que “la docencia fue su vida y su verdadera vocación”. “No tuve tristezas en mi trabajo. Me dejó satisfacciones inmensas, hay que tener mucho amor y mucha entrega. Hoy camino por la calle de Adrogué y es un saludo tras otro de alumnos que ya son padres y, en algunos casos, hasta abuelos”, expresó.

 

Una maestra todo terreno

Los docentes nos demuestran que además de su rol institucional, deben atender realidades educativas y sociales diversas y, en algunos casos, complejas.

“Cuando trabajé en la Escuela 32, un lugar muy humilde, tenía como objetivo que en primer grado los chicos terminaran leyendo y escribiendo. Los maestros me miraban con cara rara, me decían que era imposible porque los alumnos asistían sin incentivación ni estimulación”, explicó a este medio.

Sin embargo, la realidad demostró lo contrario. “Hicimos un trabajo terrible y a fin de año logramos una exposición donde los nenes leían y escribían. Con esto quiero decir que todos pueden, que no hay barreras”, señaló.

 

De profesión: apasionadamente educadora

Nos protegieron, aconsejaron, alentaron y ayudaron más allá de los contenidos: “La escuela pública es la base de todo, por eso me da tanta pena que ahora haya un deterioro tan grande de la educación. Hay una disgregación familiar muy grande y eso hace que vos tengas que contemplar al alumno desde otro punto de vista", advirtió.

Y agregó: "No es el chico que viene, se sienta y escucha al maestro, sino el maestro el que tiene que acercarse al alumno, ver que está pasando por su cabeza, que está viviendo en su familia. Es un trabajo integral”.

Desde su enorme experiencia en la formación de niños y jóvenes, Ana sostiene fielmente que “se debe apostar a la educación como la única opción de cambiar las realidades”. “Hay que transformar las aulas en un laboratorio de conocimiento. Podes aportar mucho dinero, pero si el docente no cambia la mentalidad de trabajo no crecemos”, alertó.

“Los alumnos están en el siglo XXI, y nosotros a veces en el siglo XIX, nos quedamos en el tiempo. Esa es la gran brecha, por eso los adolescentes se aburren o desertan. Tenemos que hacer un examen de conciencia de dónde estamos parados. La docencia no es para cualquiera. Es tener el convencimiento que estas formando a un ser humano y que estamos brindando las herramientas para insertarse en el mundo, en la vida”, concluyó.

 

Aportar desde la experiencia

Ana Clementi actualmente es segunda candidata a consejera escolar por el espacio Consenso Federal. “Todavía podemos ayudar mucho en las escuelas, pienso que tiene que haber gente con experiencia en aquellos lugares que son claves”, admitió.

“Hace un año y medio me jubilé y tuve la suerte de visitar países muy desarrollados en educación como Finlandia, Suecia y Noruega. Fue una suerte de premio por tantos años de trabajo. En esos lugares comprendí que están en el primer mundo porque se han basado en proyectos educativos muy estrictos y de avanzada”, indicó la reconocida docente browniana, al tiempo que confió que "podemos mejorar en Argentina y en el distrito".

 

Día del Maestro

Cada 11 de septiembre, se celebra en Argentina en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, conocido como "el padre del aula", en el aniversario de su fallecimiento.

Nació el 15 de febrero de 1811 en San Juan, se desempeñó como político, escritor, docente, periodista y militar. Además, fue gobernador de la Provincia de San Juan entre 1862 y 1864, presidente de la Nación entre 1868 y 1874, senador por su provincia entre 1874 y 1879 y ministro del interior en 1879.

Durante su mandato como gobernador decretó la Ley de enseñanza obligatoria de la primaria. En 1849 escribió "Educación Popular", una obra que inspiró la Ley de Educación Primaria Obligatoria, Gratuita y Laica (Ley 1420) promulgada luego en el mandato de Roca.

 

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