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AÑO 9 - EDICIÓN Nº 1373
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martes 9 de agosto de 2022

Salón Omar, la peluquería de Burzaco que funciona desde 1969


La barbería pasó de padre a hijo y, con la incorporación del nieto del fundador, sueñan con llegar al centenario. "Ahora hay, por lo menos, para 30 años más", indicaron a De Brown. Conocé la historia.

La barbería pasó de padre a hijo y, con la incorporación del nieto del fundador, sueñan con llegar al centenario. "Ahora hay, por lo menos, para 30 años más", indicaron a De Brown. Conocé la historia.

Esteban Guastalegname subió el 2 de enero de 1969 la cortina de su flamante peluquería y, sin saberlo, estableció la piedra fundamental de un legado que atravesó tres generaciones de su familia. Más de 53 años después, “Salón Omar” de Burzaco mantiene sus puerta abiertas.

La historia

Tras un breve paso por Pompeya, la barbería se mudó para siempre al local ubicado en la calle Quintana 729. Fue atendido en soledad por su fundador hasta 1984, cuando uno de sus hijos, Esteban Omar, se sumó a trabajar a la par de él. Hoy es el actual dueño.

“Arranqué y se empezó a llenar de pibes más jóvenes acá. Pero se convivió muy bien: sólo dejamos de escuchar los programas de tango de mi viejo y hubo un estilo más Aspen”, indicó a www.deBrown.com.ar.

En este marco, dejó en claro que la peluquería es una parte “especial” de su vida debido a que pasó “desde los 7 años adentro de estas paredes”. "De chico, lo acompañaba a mi papá y dormía atrás de los sillones. En mi adolescencia, sacaba los asientos al jardín y ponía música, hacía bailes”, recordó.

La posta a nuevas manos

El fundador colgó la tijeras en 1990 y su hijo quedó definitivamente al frente de Salón Omar. Este pensó que el legado familiar terminaría con él. Sin embargo, en julio del 2022, nació la ilusión de alcanzar el centenario: su sobrino Nicolás comenzó a trabajar en el local.

“Ahora hay, por lo menos, para 30 años más. Mi papá lo ve a su nieto más chico acá y se le cae la baba. Con su llegada le dimos un cambio grande. No tenía pensado hacer más refacciones, pero me contagió y volvimos a meter mano”, precisó Esteban Omar.

Si bien desde chico también habitó la barbería, Nicolás cuenta que le "encantó la profesión" tras unos cursos realizados durante la pandemia. “Cada vez quiero saber más, aprendo mucho acá. No me arrepiento de lo que elegí para mi vida”, afirmó.

Como sucedió con la incursión de la segunda generación, más jóvenes empezaron a frecuentar la peluquería. No obstante, tío y sobrino coincidieron en la importancia de "equilibrar" para una buena convivencia: "Si ponemos reggaetón a todo volumen, vamos a tener sólo un grupo de clientes. Si lo hacemos de manera acorde, van a estar todos cómodos".

La vigencia

Con más de 50 años de historia y diferentes crisis socioeconómicas en el medio, la segunda generación de Salón Omar le atribuyó la constancia a que siempre hicieron “lo mejor posible para que el cliente elija este lugar, más allá de los precios”.

“Todavía hay personas de 80 ó 90 años que atendía mi papá. Tengo mensajes de gente que me envían que me emocionan. Evidentemente las cosas tan mal no las hacemos. Eso te reconforta. Ahora queda esperar a mi nieto o si Nicolás tiene algún hijo para llegar al centenario”, concluyó Omar a este medio.

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