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AÑO 9 - EDICIÓN Nº 1368
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lunes 4 de julio de 2022

Sufrió una triple fractura, se recuperó y ganó un campeonato


La joven taekwondista de Calzada estuvo meses sin poder apoyar el pie hasta que volvió a competir. Conocé su historia.

La joven taekwondista de Calzada estuvo meses sin poder apoyar el pie hasta que volvió a competir. Conocé su historia.

Valentina Oria, de 17 años, estaba lista para rendir el examen que le permitiría alcanzar su sueño de ser cinturón negro de taekwondo. Sin embargo, un obstáculo se cruzó en su camino: sufrió una triple fractura de tibia, peroné y tobillo.

Lejos de bajar los brazos ante la decepción, la joven emprendió una ardua lucha durante meses para recuperarse. Si bien todavía no está en las mejores condiciones, recientemente logró volver a subirse al tatami y se quedó con el primer puesto en tul del Campeonato Bonaerense ITF. Ahora, ya se alista para ir de nuevo en busca de concretar su gran objetivo en diciembre.

La historia de superación

La vecina de Rafael Calzada se lesionó en mayo del 2021, cuando jugaba al fútbol con unos amigos. Nunca estuvo en riesgo su vuelta a las competencias pese a la gravedad de las fracturas, aunque sí le generó miedo y la incertidumbre del nivel en el que retornaría.

"Fue bastante duro. Pero tuve el aliento de mi familia e instructores. Fueron parte de mi recuperación y aportaron de alguna forma para que no baje los brazos. Después de cinco meses sin apoyar el pie, en octubre pude caminar sola. Fue como aprender de nuevo", indicó Valentina a www.deBrown.com.ar.

En tanto, la browniana precisó que la esperanza por volver a entrenar para competir la motivaron en el proceso. "No me gustaba estar parada tanto tiempo. Así que le hice caso al doctor y al kinesiólogo. Ahora voy en busca del cinturón negro, mi primera gran meta", continuó.

La otra mirada

El dolor por la desazón de Valentina también afectó a Cecilia, su madre, quien al principio se asustó al "tenerla en la cama sin poder hacer nada".

"Tuvo bajones. Noches de llanto e impotencia. Lo único que podía hacer era motivarla. Cuando se puso nuevamente el dobok - el uniforme para realizar artes marciales - lloré bastante. Siento mucho orgullo de su fuerza y perseverancia. Su objetivo es el cinturón negro, el primer paso de esta carrera", concluyó la progenitora de la adolescente a este medio.

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