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Creció en Longchamps, se recibió de médico a los 64 y se hizo viral

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martes 21 de diciembre del 2021

Se trata de Emilio Desimoni. Su padre había abandonado la carrera por problemas económicos. “En el 2015, pensé que por ahí podía darme el gusto de ser doctor y empecé”, confesó a De Brown.

La vida de Emilio Desimoni cerró un ciclo el pasado viernes cuando a sus 64 años se recibió de médico en la UBA. Aquella felicidad decidió compartirla en redes sociales sin imaginar que se iba a terminar convirtiendo en un ejemplo para aquellos adultos que desean seguir estudiando.

Su historia

Se remonta a Longchamps, lugar donde vivió desde los dos a los 18 años cuando todavía el tren funcionaba a vapor y la mayoría de las calles eran de tierra. Criado por su mamá y su papá, fue este último quien le trasmitió en sus genes el amor por la profesión.

“Siempre me contaba que había sido practicante en el Thompson. Él empezó la carrera en la UBA y siguió hasta cuarto año, pero abandonó porque trabajaba muchas horas y tenía dos horas de ida y de vuelta”, contó Emilio en diálogo con www.deBrown.com.ar.

Pese a ello y al anhelo de su padre por que siguiera sus pasos, cuando terminó la secundaria el ex vecino decidió seguir insólitamente otro rumbo y se recibió de licenciado en Física. Sin embargo, esa vocación que crecía adentro suyo por ayudar al otro tarde o temprano iba a aflorar.

 

Ya soy estudiante

Paradójicamente, cuando se logró sacar la mochila del mandato familiar, se anotó en la facultad. Esto se condijo con un momento de tristeza producto del crecimiento de sus hijos y con el miedo de que una crisis azote la pyme de la que es dueño.

Ya no sentía el impulso paterno de estudiar medicina. Cuando me liberé de eso, pensé que no era una mala idea. En el 2015, pensé que por ahí podía darme el gusto de ser médico y empecé”, explicó Emilio en diálogo con www.deBrown.com.ar.

En una primera instancia, a su padre pareció no convencerle mucho la idea. “¿Vos estás loco?”, exclamó. No obstante, Desimoni se enteró tiempo después la noticia lo había alegrado y que se la había comunicado con orgullo a todos sus allegados.

Díganme doctor

Durante la carrera, logró superar el miedo al rechazo por su edad gracias al apoyo de sus compañeros y jamás reprobó una materia. De hecho, terminó de cursar con un promedio de 8.60.

Y así fue como el viernes llegó el tan ansiado día. El ahora doctor terminó cubierto de pintura de todos los colores y espuma, con una sonrisa de oreja a oreja y bailando al ritmo de la murga. Lamentablemente, su padre no pudo estar presente porque falleció hace tres años. “Le hubiera dado una inmensa alegría, no me cabe duda”, resaltó a este medio.

 

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