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¡Emocionante!: se tatuó el logo de la clínica que salvó a su papá

martes 22 de octubre del 2019

Se trata de Gonzalo Suazo, vecino de Glew. Su padre fue diagnosticado con una grave enfermedad hepática. Fue trasplantado hace apenas seis meses en la Fundación Favaloro. Conocé su historia.

Una historia enorme, llena de gratitud y amor. Gonzalo Suazo  tiene 35 años y es oriundo de Glew. Hace apenas seis meses, su padre recibió un trasplante de hígado en la reconocida Fundación Favaloro. En agradecimiento, decidió grabarse en su cuello el logo de la institución junto a la fecha de la operación y la frase “Rey de corazones”.

“Hace un mes me tatué. Es un simple homenaje a la Fundación, también a Rene Favaloro y a mi viejo por las garras que puso en todo”, aseguró el vecino browniano en diálogo con www.deBrown.com.ar.

Además reconoció que cuando sus padres lo vieron se emocionaron mucho y se sorprendieron por tamaña decisión. “Mi papá está contento y me dijo: ¡Estás loco vos como te vas a tatuar así? Lo sentí así y lo hice”, agregó.

 

De contenerse siempre, de eso de trata

Desde hace un año, la familia Suazo sufrió un duro golpe a raíz de la grave enfermedad que comenzó a despertarse en Sergio. Es que la diabetes afectó silenciosamente su hígado y desencadenó en un diagnóstico de Cirrosis. Esta patología representa el resultado final de un daño crónico en el órgano.

“Mi papá empezó con síntomas en la panza. Fue diagnosticado en la Clínica Modelo Burzaco, lo tratamos un tiempo ahí pero como no nos gustó la atención, entonces lo trasladamos al Hospital Muñiz, donde estuvo internado en el área de Patología”, recordó Gonzalo, aún movilizado por todo lo que debieron afrontar.

Pero, con el paso de los días, todo parecía complicarse más. Ahora además debían transitar la desnutrición de su padre, producto del mismo cuadro hepático. “No se alimentaba porque al no funcionarle este órgano todo era un problema. A su vez se le comenzó a hinchar la panza y generar líquido. Lo pinchaban y sacaban diez litros por semana. Así estuvo un tiempo largo. Se fue deteriorando mucho y cada vez aparecían más cosas”.

 

Sobre la Fundación

“Llegamos a la Favaloro y todo fue diferente. Él seguía complicado, por eso lo pusieron en la lista de espera del Incucai, estuvo seis meses esperando el trasplante de hígado. Durante ese tiempo, estuvo internado, después le daban el alta, pero volvía a caer. Es una enfermedad que además genera pérdida de tiempo y espacio, mi viejo estaba totalmente perdido. Pasamos muchas cosas feas, debíamos tratarlo como un bebé”, contó Gonzalo a este medio.

Finalmente una madrugada de abril llegó el llamado tan esperado y las esperanzas se renovaron: ¡Apareció el órgano! La cirugía ya estaba cerca. “El sábado 13 entró al quirófano a las 7 y a las 12 salió. Todo fue un éxito. Después estuvo sólo tres días internado. Fue algo increíble porque el proceso de espera también fue relativamente rápido”, detalló.

 

Volver a nacer

A seis meses del trasplante, Sergio disfruta esta segunda oportunidad de la vida, junto a su mujer Antonia, sus tres hijos y siete nietos. “Sigue el tratamiento, pero está muy bien. Antes iba a los controles cada semana a la Fundación, ahora cada quince días”, contó.

“Estos temas los sentíamos como algo ajeno, pero nos tocó y nos revolucionó a toda la familia. La rutina cambió, era salir del trabajo e ir a la clínica. Nunca perdimos la fe, siempre le pedimos mucho a Dios”, reconoció el vecino browniano.

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