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Fue madre soltera, debió renunciar a su trabajo y hoy triunfa en la pastelería

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domingo 17 de octubre del 2021

Carolina Baibiene de Adrogué inició con un emprendimiento para tener tiempo de criar sola a su bebé. Abrió en pandemia su primer local. “Mi hijo es el motor de esta gran locura”, confesó a De Brown.

Dice un viejo dicho que “los niños vienen al mundo con un pan bajo el brazo”. Esta frase podría ser aplicable a la historia de Carolina Baibiene de 27 años. La browniana fue madre soltera, renunció a su trabajo para criar a su hijo y hoy triunfa con su emprendimiento de pastelería. Su primera torta decorada la hizo para su baby shower.

Giro de 180°

La vida de esta vecina de Adrogué cambió por completo en 2014. Ella tenía 21 y se desempeñaba en el área de gastronomía de un hotel porteño. La noticia de que esperaba su primer bebé hizo que debería rescribir por completo su presente para sobrevivir.

“Quedé embarazada de mi ex en ese momento. Él decidió no formar parte de esta familia. Sentía que iba a ser muy difícil manejar todo sola, vivir sola con un hijo y un trabajo con días y horarios rotativos”, explicó Carolina, en diálogo con ww.deBrown.com.ar.

Como le ocurre a una incontable cantidad de mujeres, debió dejar esa vida atrás. Volvió a vivir a la casa de sus padres y apostó por su propio negocio de pastelería. “Si bien no era lo más fácil al instante generar plata con un emprendimiento, me parecía lo más práctico para poder criar a mi hijo sola y acomodar mis horarios”, contó.

Empezar de cero

El boca en boca fue importante para comenzar a vender entre amigos y conocidos. Desde dulce a salado, la futura madre aceptaba cualquier tipo de encargo. Sin embargo, paradójicamente, su baby shower fue uno de los momentos claves.

“Como no tenía plata, con mi mamá nos pusimos a hacer la decoración, fue la primera vez que decoré una torta. Subí las fotos a Facebook y ahí explotó todo. Me empezaron a preguntar si hacía para otras personas. Ahí fue cuando empezó a despegar el emprendimiento”, confesó.

Los primeros pasos no fueron fáciles. Horas de sueño perdidas por no saber calcular cuánto tiempo necesitaba para producir un pedido o quedarse sin materia prima en medio de la noche fueron algunos de los problemas con los que se topó.

“Ahí te dan ganas de renunciar. Ya después cuando el cliente te manda una foto que estuvo todo re lindo, se te pasa y dan ganas de seguir. Es una profesión que realmente te tiene que gustar”, expresó.

Levantó vuelo

El poco dinero que ganaba al principio, la joven lo destinaba a comprar pañales y en costear algún curso de decoración de tortas. Recién el tercer año del emprendimiento, ganaba lo suficiente para sobrevivir y construyó su propia casa.

Sin embargo, el gran estallido se dio en medio de la cuarentena. Llegó a hacer hasta 20 desayunos por día y adquirió así un horno profesional. Ese fue el puntapié para que se animará, junto a un amigo, a instalar su propio local en Adrogué.

Las puertas de "Caro Baibiene Cakes", sito en Cordero 728, se abrieron en junio de este año. Fue tal la repercusión que tuvo que el primer mes había fila a diario. Actualmente, está en marcha la remodelación del segundo negocio ubicado en Las Lomitas.

“Mi hijo es el motor de esta gran locura que han sido estos siete años. Siento que me impulso, desde el lado profesional, a hacer muchas cosas que siendo tan chica capaz no hubiera hecho si no estaba él”, concluyó.

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