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La historia de la browniana que sobrevivió al terremoto de San Juan

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viernes 30 de julio del 2021

Ocurrió en 1944, cuando ella tenía solo 10 años. Fue el sismo más destructivo del país ya que dejó más de 10 mil muertos. “Se trepó a un árbol y se colgó de una rama”, recordó su nieta a De Brown. Su vida.

María Nélida Chirino tiene 88 años y vive hace más de 40 años en Adrogué. Su vida abraza momentos dramáticos, mandatos de la época y de lucha por salir adelante. Fue una de las sobrevivientes del terremoto de 1944 en San Juan, el más grande de la historia argentina.

Vivir para contarlo

Un 15 de enero, esta provincia vivió una catástrofe natural sin igual. El sismo tuvo una intensidad de 7,4 grados en la escala de Richter. Provocó cerca de 10 mil muertos y una ciudad prácticamente desaparecida. En Buenos Aires hubo muchas campañas para ayudar a los damnificados. Casualmente, en una de ellas se conocieron Juan Domingo Perón y Evita.

“Mi abuela tenía 10 años cuando comenzó a temblar San Juan. Justo en ese momento estaba en la calle, creo que jugando en la vereda. Se trepó a un árbol y se colgó de una rama, así evitó tocar el piso. Quedó sujetada de ahí hasta que todo medianamente se calmó”, contó su nieta Analía Mayta en diálogo con www.deBrown.com.ar

Al ser un territorio sísmico, su padre le habría dado indicaciones de cómo debería actuar en caso de enfrentarse a uno. Eso fue lo que hizo la pequeña. “No le pasó nada porque tuvo la suerte que ese árbol no se cayó, resistió. Pero su casa se destruyó, al igual que todas las construcciones de la ciudad. Fue todo desesperante y trágico”, sostuvo.

Y agregó: “Con el tiempo y mucho esfuerzo pudieron reconstruir su hogar gracias a que tenían un buen pasar económico. Esto les permitió volver a empezar. No tuvieron la misma suerte otras familias”.

Una historia marcada por el drama y el abandono

María Nélida nació el 25 de julio de 1933, en Albardon, un pueblo al norte de San Juan. Siendo apenas una niña de tres años su madre la abandonó. Fue criada por su padre y abuela. “No es hija de un matrimonio. A sus papás no los dejaron casarse porque ella era española y ellos criollos. La familia de él no quería que contrajera enlace con alguien de esa nacionalidad”, relató.

*María Nélida en su infancia.

Pese a esta prohibición, la pareja continúo la relación a escondidas hasta que llegó la noticia del embarazo. “Tras abandonarla, su mamá biológica conoció al tiempo a un hombre con el que se casó y mudó a Australia. Allá tuvo tres hijos más”, detalló Analía a este medio.

Fue así como la vida de la pequeña se forjó en el hogar paterno sin grandes sobresaltos y respetando los mandatos de la época. Con apenas 15 años contrajo matrimonio. Fue una boda arreglada con un “buen candidato”. Se trataba de Juan Antonio Acro, un italiano de 36 años.

“Ella no quería el enlace, no lo conocía prácticamente. Él era un tipo básico. Cuando llegaron de su país, el padre lo mandó a trabajar a San Juan y se hizo su patrimonio. Fue exitoso. Tenía una mini empresa que se encargaba de cosechar y vender al Abasto”, explicó.

*El casamiento de María Nélida y Juan Antonio.

En este escenario, la browniana pasó directamente del hogar de su padre a la casa de su marido. “Quedó inmediatamente embarazada. Tuvo 4 hijos. Fue criada para atenderlo, para servirlo, siempre pendiente de la casa, de sus nenes y de él. Muy típico de ese tiempo”, recordó.

Volver a empezar

La jubilada enviudó muy joven, a sus 36 años. Es que su marido sufrió un accidente automovilístico, agonizó días producto de las graves heridas y finalmente falleció. “El mismo día del velorio la propia familia le saqueó la caja fuerte, le hicieron firmar a mi abuela papeles y así pasó de tener todo a quedarse sin nada. Quedó prácticamente en la calle”, explicó su nieta.

A partir de ese momento, la vida la volvió a poner a prueba. Nélida decidió hacer sus valijas y mudarse a Buenos Aires, más precisamente a Bernal. Lo hizo junto a sus hijos de 8, 15 y 17 años. La mayor, en cambio, decidió quedarse en San Juan. Es que pronto iba a casarse.

 

*La pareja junto a sus tres hijas.

“Se armaron de cero. Estaban acostumbrados a un estilo de vida donde no les faltaba nada y acá tuvieron que salir a trabajar todos para poder comer y subsistir. Mi abuela limpió clubes, fue cocinera, trabajó en un frigorífico, en una fábrica y también fue costurera. Nunca más se volvió a casar”, resaltó.

Con el tiempo y con mucho sacrificio, la familia se radicó en Adrogué. Fue en los años '80. Nélida pudo comprarse su casa y desde esa época vive en el distrito. “Ella pasó de todo en su vida: la segunda guerra mundial, los gobiernos de Perón, las dictaduras, Malvinas, los '90, el 2001, la Gripe A y ahora la pandemia de Coronavirus”, concluyó Analía.

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