El comercio hoy es atendido por Daniel Marot. Fue fundado por sus abuelos, continuado por su padre y hoy se sostiene como un emblema del trabajo familiar. “Este lugar es mi vida”, confió su dueño a De Brown.

“Casa Poli” es uno de esos negocios de Burzaco que no solo venden productos, sino que construyen identidad en el barrio. Con más de seis décadas de historia, la ferretería logró atravesar generaciones, cambios económicos y transformaciones en el consumo, siempre sostenida por el esfuerzo diario.
Los inicios se remontan a los abuelos de Daniel, quienes dieron vida al emprendimiento con una actividad muy distinta a la actual. “Ellos arrancaron con la venta de kerosene, reparaban calentadores, cocinas”, recordó en diálogo con www.deBrown.com.ar.

Con el correr de los años, su padre tomó la posta en un momento bisagra: la llegada del gas. “Mi viejo empezó justo en esa época, entonces transformaban las cocinas de kerosene a gas”, contó.
Siempre ubicado en Alsina 334, el negocio fue evolucionando sin perder su esencia. “Fuimos sumando cosas. También arrancamos a reparar a domicilio hasta que decidimos quedarnos acá y vender respuestos”, explicó Daniel.

El nombre también guarda una historia familiar: “Casa Poli” surge del apodo de su padre. “Cuando era chico veía a la policía y decía ‘poli, poli’, y le quedó así”, relató a este medio.
Su llegada definitiva al mostrador no fue casual. Durante años trabajó en la Armada, pero eligió cambiar de rumbo por su familia. “Lo vi a mi viejo muy solo, veía cómo le pasaban por encima y me hice cargo. Era un hombre ya grande”, recordó.

Desde el comercio, Daniel fue testigo del paso del tiempo, no solo en el rubro sino también en la comunidad. “Vi pasar generaciones y hay muchos vecinos muy fieles. Lo conocían a mi papá de aquella época. Nos respetamos y todavía veo esa continuidad”, aseguró.
En un contexto económico complejo, “Casa Poli” aún resiste. “Ahora estamos luchándola, porque todo está muy duro, pero seguimos. Mis hijos me dan una mano, ellos tienen sus trabajos, pero vienen un rato, todos apoyando el negocio familiar”, destacó.
En el marco del Día del Trabajador, la historia de esta ferretería resume el valor de quienes sostienen, día a día, un oficio y un legado. “Este lugar es mi vida. El negocio tiene más de 60 años”, cerró Daniel, con la certeza de que detrás de cada venta hay historia, esfuerzo y familia.
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