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La fábrica de pastas Prato cumplió 80 años de tradición en Adrogué

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viernes 19 de julio del 2019

Se trata de un negocio histórico del distrito. Se encuentra en el centro comercial desde 1939. Concurren desde vecinos de la Región hasta celebridades de diferentes ámbitos. Tres generaciones unidas por amor a su trabajo. Conocé más en la nota.

Cada rincón del país tiene su fábrica de pastas tradicional, esa que los vecinos no cambian por ninguna. Prato es una de ellas. Cumplió 80 años en Almirante Brown. Se trata de un negocio familiar que se caracteriza por su elaboración artesanal, materias primas de calidad y recetas clásicas que van pasando de generación en generación.

Se ubica en el centro comercial desde 1939. Inicialmente, funcionaba en el local donde actualmente se encuentra la marca “Petit Bombón”. Sin embargo, a partir de 1950, compraron un terreno baldío a pocos metros donde levantaron el histórico negocio en la calle Esteban Adrogué 1061.

Fue gracias al Plan Quinquenal de la época peronista. Además construyeron los cuatro departamentos que luego habitarían sus fundadores.

Con el paso de los años, Prato mantiene los recuerdos de sus orígenes. Fotografías familiares de antaño, notas periodísticas un poco más actuales, muebles restaurados y máquinas de aquella época, que siguen conservando la magia de un emprendimiento familiar cargado de historia y trabajo.

Con el foco puesto en la cocina tradicional, el negocio siguió el mismo camino de la mano de Cristian y Marcelo, quienes tomaron la responsabilidad de continuar con el legado familiar.

“Significa mucho para mí. Es difícil explicarlo con palabras, me sensibilizo. Son sabores, es el mantecol gigante, el dulce de leche”, expresó su dueño Cristian Prato a www.deBrown.com.ar

 

Amor por el trabajo

Una mujer visionaria fue la que inició esta historia: “Surgió a partir de la idea de mi bisabuela Juana. Mi abuelo trabajaba en la Marina como cocinero, mi tío Mauricio en una fábrica de pastas con cama adentro en Banfield”.

A raíz de ese sueño, el proyecto logró ponerse en marcha. “Comenzaron con un pequeño horno de barro y haciendo las pastas a mano. Primero, Juana logró traer a mi abuelo de la Marina. Luego, a mi tío para llevar adelante un emprendimiento propio. Los dos hermanos después decidieron incorporar a mi tío 'Beto', que se sumó al año por una cuestión de edad. Tenía alrededor de 12 años. Y también mi tío Ricardo, que también fue parte más tarde”, sostuvo su actual dueño.

Innumerables recuerdos y anécdotas sobrevuelan el presente a través de su relato. Es que se han convertido en la tercera generación de una familia trabajadora que logró dejar su huella en la historia de Almirante Brown.

Sus productos artesanales, el amor por lo que hacen y el orgullo de la tradición, fueron los ingredientes que les permitieron mantenerse en el tiempo y ser reconocidos.

“Cuando festejamos los 80 años, clientes ya mayores nos trajeron fotos de sus padres. Era increíble cómo se proyectaban, viajaban con la mirada y se acordaban de su familia en aquel tiempo”, contó Cristian.

 

Nuevas épocas

“Hoy tengo la responsabilidad de llevar a Prato adelante. Tuve que aggiornarme a los tiempos que corren. No nos quedamos con los brazos cruzados sino que trabajamos para darle una vuelta y empuje. Todo es mucho esfuerzo y sacrificio”, explicó.

Cristian recordó cómo salió adelante en los tiempos difíciles que debió atravesar el país. “Cuando me hablan de crisis, no me asusta nada. Yo pasé el 2001 cuando nos pagaban con patacones o ni me pagaban”.

 

Delicias caseras

Siguiendo siempre con las recetas heredadas, la fábrica de Adrogué fue creciendo día a día en su elaboración. Es notoria su variedad. Actualmente, ofrecen en sus locales la más amplia línea de pastas: ravioles, sorrentinos, caseritos, canelones, fideos, ñoquis, tortelletis, capelletis y lasagnas. Para complementarlas, hay salsas caseras de todo tipo.

Prato también ofrece variedad de comidas caseras, embutidos, quesos y vinos. Cristian, junto a todo el personal, priorizan la calidad y buena atención al cliente, dos cualidades fundamentales para lograr posicionarse en la zona.

“Tramos de seguir las recetas puntillosamente. Me recibí en 2001 de chef y se me ocurrió cambiar la forma hacer el escabeche. La gente vino a reclamarme. Me preguntaban si habíamos cambiado al cocinero. Quise dar un cambio positivo, pero ellos están acostumbrada a la receta tradicional”, aseguró.

En este sentido, prometió “no modificar más nada”. Es que el público siente cada producto como distintivo de la marca y, por ende, diferente al resto.

“A los clientes no les toques el color de la caja, la bolsa, el grado de manteca o margarina que le pones a la pascualina, automáticamente lo detectan y lo dicen. Si queremos agregar algo podemos, pero no tocando los productos que ya están. Si cambiamos una receta clásica nos dicen que bajamos la calidad o que Prato ya no es lo mismo. Y todo lo contrario, queremos sumar algo nuevo”, explicó Cristian.

Y agregó: “Los secretos son la buena compra, es decir un buen proveedor que te garantice siempre el mismo producto y la cantidad.

 

Personalidades

La tradicional firma se ha convertido en una de las primeras en su rubro y es referente indiscutido de clientes y vecinos a la hora de querer saborear delicias caseras. Asimismo, figuras del espectáculo, políticos, conductores de TV, jugadores de fútbol y músicos siguen visitando el lugar en busca de sus productos.

El escritor Jorge Luis Borges fue uno de ellos. “Decía que en Adrogué era primero ir a la Iglesia San Gabriel y luego venir a Prato a comprar los ravioles de pollo”, contó.

 

Concretando proyectos

Desde el año pasado, cuentan con una nueva sucursal en Temperley. Se ubica en Cangallo 50, perpetuando de esta manera la historia de Prato en la Región.

 

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